EXPLORADORES Y VIAJEROS

ISBN 978-950-754-228-2
15,5 X 23 cm. 128 páginas
 

 

 

Agustín del Castillo

Exploración de Santa Cruz
y las costas del Pacífico

El descubrimiento de las minas
de Río Turbio (1887)

El relato de un viaje a territorios desconocidos o semiconquistados es siempre una aventura que convoca a la imaginación. El marino argentino Agustín del Castillo relata en Exploración de Santa Cruz y las costas del Pacífico su experiencia en el extremo sur de la Patagonia, en 1887, con una prosa sintética, precisa, aunque impregnada de imágenes vívidas que convierten al lector en un participante más de la proeza.

En este diario de viaje, del Castillo detalla sus recorridos por la geografía austral, el descubrimiento de un yacimiento carbonífero en Río Turbio y la llegada hasta la zona del Pacífico oriental, en un intento por defender la soberanía argentina en esa región; pero además se detiene en describir las costumbres de una tribu de tehuelches que lo hospedó durante varios días.

El testimonio de este pionero nos traslada a una época en que los descubrimientos geográficos y los avances científicos parecían ser ilimitados y la creencia en el progreso indefinido hacía vislumbrar un futuro de bienestar para el país y para el mundo.

 

Agustín del Castillo (1855-1889), descubridor del yacimiento carbonífero de Río Turbio, es un ejemplo más de aquellos pioneros en quienes el heroísmo era un rasgo esencial teñido de desmesura patriótica o de mandato divino. La vocación marinera de su padre lo impulsó a entrar en la flamante Escuela Naval Militar. A su egreso y destinado en la cañonera Uruguay, se sumó a la Campaña del Desierto. Durante la presidencia de Roca, fue enviado a la Patagonia para inspeccionar las subprefecturas instaladas desde Bahía Blanca hacia el sur, y realizar estudios hidrográficos en la desembocadura del río Gallegos. Mientras esperaba los pertrechos necesarios para la labor –que nunca llegaron– decidió recorrer parte de la región comprendida entre los ríos Santa Cruz y Gallegos, así como los puertos del Pacífico sur. De ese viaje, concretado en los primeros meses de 1887, surgió su Exploración de Santa Cruz y las costas del Pacífico, que dio a conocer en forma de conferencia en el Instituto Geográfico Argentino. Ante un auditorio especializado, informó sobre el hallazgo de una mina de carbón y defendió la soberanía argentina sobre el territorio bañado por el Pacífico sur, por entonces en litigio con Chile. A fines de aquel año emprendió su segunda expedición por la zona más austral del continente. A su regreso a Buenos Aires, doce meses más tarde, la muerte lo sorprendió. Tenía 34 años.